CACAO CONVERTIDO EN BOLSO

CACAO CONVERTIDO EN BOLSO

Mucho antes de convertirse en chocolate, el cacao ya tenía una historia propia. Los usos conocidos más antiguos se remontan a Sudamérica, hace más de cinco mil años, mucho antes de que nadie pensara en él como un dulce.

Distintas culturas de América lo convirtieron en bebida, lo llevaron a sus ceremonias y, entre pueblos mesoamericanos, llegaron a usar sus semillas como medio de intercambio. Siglos después cruzó el Atlántico, llegó a Europa y volvió a cambiar de forma hasta convertirse en el chocolate que conocemos hoy.

En Surarquía creemos que cambiar de forma no significa olvidar de dónde se viene, y por eso quisimos contar lo que pasó cuando una nueva versión de esa materia llegó a nuestro taller. Un material desarrollado a partir de subproductos de cacao, pensado como alternativa a otras pieles, llegó como llega cualquier material nuevo, lo olimos, lo tocamos y lo probamos en pequeños cortes antes de decidir qué hacer con él.

Al abrir el paquete en el taller, antes de tocar el material ya se sentía el olor, un olor a chocolate real, el mismo que tiene el cacao en grano, y que la pieza terminada conserva.

Trabajarlo fue otro proceso, porque su suavidad lo acerca más a un textil que a una piel de vacuno tradicional, y cortarlo y coserlo pide una mano distinta, más cuidadosa y más lenta.

Por esa misma suavidad decidimos bordarlo a mano, pieza por pieza, un proceso lento que conecta con las raíces de la marca, con Colombia y con Venezuela, los dos países de los que partimos antes de llegar a Barcelona.

De ese proceso nació una colección pequeña: un Bucket único, bordado a mano con cuentas bañadas en oro, y diez versiones mini de edición especial, con el mismo patrón inspirado en nuestras raíces. Cada pieza lleva ese recorrido de más de cinco mil años condensado en un objeto que se puede sostener en las manos.

Una parte de las ventas de toda la colaboración, incluidos los charms, está destinada a apoyar a las personas afectadas por el terremoto en Colombia y Venezuela. Es un material que viajó desde Sudamérica hasta nuestras manos y que ahora, convertido en pieza, puede devolver algo a ese mismo lugar.

El cacao ha cambiado de forma muchas veces en los últimos cinco mil años: de grano a moneda, de moneda a chocolate. Esta textura es la versión más reciente y todavía conserva su olor de origen.

Hecho artesanalmente en España.

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